Cuando la UNCTAD puso en marcha
el programa SIDUNEA hace casi veinte años, casi nadie en la industria
de la informática ni entre los responsables estatales pensaba que
nuestra visión de un sistema sofisticado y fiable de automatización
aduanera, que no necesitara de grandes y costosos equipos de computación
y que pudiera implantarse en cualquier país, pudiera hacerse realidad
un día.
Se equivocaban. Hoy, más
de ochenta países de todas las regiones del mundo y a todos los
niveles de desarrollo económico confían en SIDUNEA como el
mejor sistema existente en el mercado para la gestión aduanera y
para obtener estadísticas comerciales completas, exactas y sin retrasos.
La clave del éxito de SIDUNEA
ha sido el trabajo de un extraordinario equipo de profesionales en todos
los aspectos del programa, desde la especificación y el diseño
de su arquitectura hasta su implantación sobre el terreno y la formación
de usuarios. Gracias a ellos, SIDUNEA es hoy mucho más que un producto
de tecnología avanzada. Se ha convertido en una red mundial de instituciones,
empresas y personas que trabajan juntas en favor del desarrollo económico.
En tanto que líderes mundiales
en el campo de la automatización aduanera, el equipo de SIDUNEA
tiene ante si una responsabilidad y un desafío en el milenio que
comienza: asegurarse de que las aduanas desempeñan el papel que
les corresponde para ayudar a los países usuarios a beneficiarse
plenamente de las extraordinarias posibilidades que está creando
el desarrollo del comercio electrónico.
Hoy día las empresas se
enfrentan a una paradoja: mientras que en Internet sus clientes (y sus
competidores) pueden estar a solo unos "clicks" de distancia, en el mundo
real las mercancías pueden ser retenidas durante semanas en la aduana,
o permanecer ociosas en un terminal portuario, o extraviadas en una estación
de ferrocarril. Junto a nuestros colaboradores en las administraciones
públicas, el sector privado y las demás organizaciones internacionales,
el programa SIDUNEA debe ayudar a preparar la construcción de un
sistema global de tecnología de la información que cubra
la totalidad de las operaciones de comercio internacional y resuelva así
esta paradoja. Sabemos que se trata de un reto ambicioso, pero no más
que nuestro sueño de hace veinte años.
Jean Gurunlian